Si buscas en internet vas a encontrar mucha información sobre la leche materna y sus bondades, vas a leer que es “oro líquido”, que está compuesto por proteínas, minerales, vitaminas y grasas que protegen a tu guagua y desarrollan su sistema digestivo inmunitario.

 

Y leerás cosas tan increíbles como que la leche materna cambia su composición a medida que tu guagua crece, y si se enferma, tu cuerpo comenzará a producir anticuerpos que pasarán a través de la leche para combatirla. 

Es muy interesante, pero yo no quiero hablarte de eso, quiero justamente contarte lo que NO encuentras en internet, lo que nadie me dijo y me habría gustado saber cuando tuve a mi primer hijo, hace 7 años. 

 

TENGO VARIOS TIPS, PERO QUIERO ENTREGARTE MIS 5 FAVORITOS

 

 

 

TE CUENTO SOBRE MI

Tengo 3 hijos, el mayor es Samuel, él me transformó en mamá hace 7 años. Lo más difícil con él fue la lactancia, era la primera de mis amigas en tener guagua y llegué al parto como pajarito nuevo. Con muy poca información comencé mi lactancia con grietas en el pezón, adolorida, confundida, no sabía si estaba bien acoplado, si tomaba suficiente leche, recuerdo la primera noche paseando a las 3 am con él llorando en los brazos sin saber que necesitaba. A prueba y error, con 3 mastitis, aprendí cómo funcionaba la lactancia y después de mucho aprender lo amamanté durante 1 año y 2 meses.

Casi 3 años después tuve a la Elisa, y todo resultó más fácil, no tuve grietas en el pezón. Gracias a mi matrona que me dijo “en la noche NO se muda” las dos dormíamos bastante bien y ya sabiendo cómo funciona nuestro cuerpo tuve una lactancia más informada y tranquila durante casi 2 años.

Y la menor es la Belén, sentí irritación los primeros días por su succión y luego pasó, llevamos 1 año 3 meses y vamos muy bien. Amamantar a veces cansa, te sientes sin libertad de hacer tus cosas, quieres poder delegar y que otro le dé leche. Así también dar leche de formula es cansador, levantarte en las noches a preparar la mamadera, debes salir siempre con la formula, y así ambas opciones a veces cansan. 

 

Amamantar es lo NATURAL, es lo que a mí me hace sentido y lo que me resulta más cómodo. Y quiero que tú puedas decidir si quieres amamantar y si es un sí, que tengas todas las herramientas para hacerlo.

 

1. PREPÁRATE

Tener una guagua recién nacida requiere tiempo y atención. Es probable que el primer mes tengas poco tiempo para cocinar, lavar ropa y hacer lo típico que requiere una casa para funcionar. 

 Me habría gustado tener mis comidas favoritas congeladas para comer más variado el primer mes, prepara con tiempo y congela. 

 Organiza que alguien vaya a tu casa 1 o 2 veces por semana y haga el aseo, cocine, lave ropa, vea a tu guagua mientras tu te duchas tranquila y tienes tu minuto de paz. Puede ser tu mamá, tía, hermano/a, sobrino/a, amiga/o o quien pueda formar parte de tu red de apoyo. 

 

Mi recomendación es que tu guagua te necesita a ti, y tú necesitas que te ayuden con las cosas de la casa. A veces se piensa que es necesario una “enfermera” o “familiar” que vea a la guagua, cuando lo que realmente necesitas es que te preparen un almuerzo rico, te laven la ropa, ayuden con el aseo y así tu estés tranquila para atender a tu guagua. Las mamás tenemos todas las herramientas para cuidar y alimentar a nuestros hijos.

EN TU PROCESO DE PARTO MENTALIZA QUE TU CUERPO Y TU GUAGUA SABEN QUE HACER, SON UN EQUIPO PERFECTO Y QUE TODO SALDRÁ BIEN.

 

2. DISFRUTA

Tu parto es único y esas primeras horas con tu guagua recién nacida no vuelven más. Disfruta cada segundo, toma su olor, abraza y permanece piel con piel lo que más puedas. Olvídate de tu celular, después habrá tiempo para contarle a la familia y subir fotos a tus redes sociales. 

 Independiente del tipo de parto que hayas tenido, haz todo lo posible para que durante la primera hora luego de que nace, esté contigo en contacto piel con piel (ambos sin ropa) durante ese periodo el nivel de oxitocina de ambos está más alto y contribuye a la lactancia. 

 Ofrece tu pechuga muy seguido, al comienzo saldrá “calostro” un líquido amarillo y espeso rico en nutrientes y muy fácil de digerir, pero aporta mucho más que simplemente alimento. Está repleto de leucocitos que combaten las infecciones y activan las defensas, también anticuerpos que protegen de virus y bacterias, y minerales para fortalecer su cuerpo.

 

3. OBSERVA

Antiguamente se daba leche “cada 4 horas”. Hoy se sabe que el estómago de los recién nacidos es del tamaño de una cereza y necesita alimentarse mucho mas seguido, la recomendación de la OMS es “a libre demanda”. Para saber cuando dar leche, tienes que observar las señales de hambre de tu guagua. 

 Los recién nacidos duermen bastante, y cuando despiertan lo más común es que sea por hambre. Cuando abre su boca, gira su cabeza, “busca” con la boca, saborea con su lengua o la lleva al paladar, son señales tempranas de hambre. Se estira, aumenta sus movimientos, se lleva la mano a la boca son señales intermedias de hambre. Y cuando se agita, llora son señales tardías de hambre. 

 

Mi recomendación es siempre estar atenta a las señales tempranas y rápidamente ofrecer la pechuga. Así se acoplará a tu pecho en calma, tendrás tiempo de acomodarte y todo saldrá más fácil. 

 Cuando no identificaste esas señales y tu guagua llora de hambre, está ansiosa, cuesta acoplarla, se llena de aire y luego tienes que sacar chanchos mucho rato, bota más leche y todo se hace cuesta arriba. 

 Es normal que en un comienzo veas esas señales muy seguidas, cada una hora por ejemplo. Dale cada vez que las veas. Y si se "suelta" porque se duerme o está muy relajado/a no insistas en seguir dandole. Antes se creía que debías dar por ambas pechugas en cada toma, 20 minutos por lado. Pero las guaguas dejan de tomar cuando su estómago se llena, lo que a mi mejor me funciona es darle cuando muestran señales de hambre e intercalar la pechuga cada vez. 

Antiguamente se “preparaban los pezones”, hoy no se recomienda ya que ese estímulo podría adelantar el parto, además de que muchas veces se irritaban anticipadamente. Es normal que tu pezón se ponga sensible e irritado por la succión de la guagua, pero el dolor es indicador de un mal acople, por eso es importante que aprendas a “acoplar” a tu guagua. 

 

Un buen acople: 

 

  1. Toma tu pechuga con tu mano en forma de C (pulgar arriba y 4 dedos abajo).
  2. Toca con tu pezón la barbilla de tu guagua (entre nariz y labio superior) y baja hacia su boca. Intenta introducir la mayor cantidad de “areola” dentro de su boca. 
  3. Su boca debe tener ambos labios “evertidos” (como boca de pez). 
  4. Tu guagua debe tener “movilidad de su cabeza” para acoplarse, pon tu mano en forma de C detrás de sus orejas, así permites que mueva su cabeza y se ajuste. 

 

Si sientes que no se acopló bien, introduce tu dedo chico a la boca de tu guagua para romper el vacío que se produce, no tironées tu pechuga intentando desacoplar.

 

Si sientes irritación o tienes grietas, debes lavar como limpiarías una herida y dejar al aire para que se seque lo más posible. No está científicamente comprobado, pero a mí me sirvió aplicar leche materna después de cada toma. 

 

4. EMPATIZA

Las mamás con nuestras guaguas tenemos una conexión increíble, tanto así que lo que nosotras sentimos, nuestras guaguas lo demuestran. Si estamos nerviosas, tristes, angustiadas, tenemos que contarles en primera persona lo que nos pasa, y así los desligamos del problema. Sino, lo manifiestan llorando o más inquietos, irritables o se enferman. El contarle lo que sentimos a nuestros hijos mejora la comunicación con ellos, y les enseñamos a hablar y a entender sus emociones. Por eso: CUÉNTALE A TU GUAGUA TODO LO QUE SIENTES. 

 

Todas llevamos sombras en nuestras vidas, son traumas, penas, dolores que están en nuestro inconsciente desde que nacemos y durante el post parto afloran. Cuando tenemos guaguas ademas de la “herida” del parto, nuestra parte emocional también se abre, entonces vienen recuerdos de cuando chica, ganas de llorar, todo tipo de emociones revueltas y tenemos que estar abiertas a acoger esas emociones, quererlas y aceptarlas. Intenta vivir el post parto como un período de sanación y crecimiento personal.

 

LAS GUAGUAS NO MANIPULAN, LLORAN PORQUE TE NECESITAN.

DEPENDEN 100% DE TI.

 

5. PIDE AYUDA

Las mamás ya somos super heroínas por gestar a nuestras guaguas 9 meses, por hacer lo que hacemos día a día. Si estás cansada, pide ayuda a tu pareja, familiares o amigos, no estás sola! 

 El rol de tu pareja durante el post parto es CUIDARTE y REGALONEARTE a ti. Tu guagua necesita a una mamá tranquila, descansada y sana emocionalmente para estar bien. Tu pareja debe preocuparse de que tú estés bien y así se asegura de que su guagua estará bien. Mamá feliz => polluelo feliz => familia feliz. 

 

Es importante entender el “mecanismo”: Mientras más estimulas, más leche produces. Por ende, mientras más seguido das, más leche produces. Si vas al pediatra y te dice que tu guagua no ha subido de peso, lo más probable es que en vez de evaluar que pasa con la lactancia y darte tips para producir mas leche, te indique darle leche de formula. Al dar leche de formula, tu guagua toma menos tiempo de tu pechuga, por ende tu pechuga asume que no necesita producir más y no lograrás aumentar la producción. 

 

Mi recomendación es que, si tu guagua no sube de peso, ANTES de darle formula, llama a una Asesora de Lactancia y cuéntale tu experiencia. 

DAR LECHE DE FORMULA O AMAMANTAR SON DOS OPCIONES IGUAL DE VÁLIDAS.

 

PERO QUE SEA UNA DECISIÓN TOMADA POR TÍ, QUE NO TENGAS QUE RENUNCIAR A TU LACTANCIA POR FALTA DE INFORMACIÓN O AYUDA.

 

 

Y PORQUE TE DISTE EL TIEMPO DE LEER HASTA ACÁ:

TE REGALO ESTOS ÚLTIMOS CONSEJOS

Vas a escuchar consejos de la abuelita, de la tía o de tu mamá “lo tomas tanto en brazos que lo vas a malcriar”, “yo nunca lo hice así”, “tu leche no alimenta”, “tus pechugas son pequeñas, no tienen buena leche”, son todos mitos.

 

Has oídos sordos a todos los comentarios, y escucha tu interior, a tu instinto de madre y sabrás que lo estás haciendo bien. Confía en tu cuerpo que fue diseñado para gestar y alimentar a tu cría, tu leche es completa y lo mejor que le puedes dar a tu guagua para crecer. 

 

Criar polluelos en este mundo no es fácil, hay demasiada información y la vida de las madres es muy exigente, tú tranquila que lo harás muy bien con las herramientas que tienes hoy. 

Amamantar no es un camino fácil, pero si consideras los beneficios que entrega para ti y para tu guagua, vale la pena el esfuerzo que significa. 

 

Tus amigas y las tiendas te van a recomendar un millón de sillas y artefactos “indispensables” para tu guagua. Tu polluelo sólo necesita a una mamá disponible, leche y el suelo para crecer sano y feliz. Olvídate de la silla nido, silla koala, centro de entretenciones, andador, saltarín, etc. Son todos objetos que no permiten el movimiento libre y muchos de ellos perjudican su desarrollo motor. Una buena colchoneta o mat de juego para jugar en el suelo es el mejor regalo que le puedes dar para que descubra su cuerpo y se mueva en libertad. Y si quieres tener las manos libres para avanzar en otras cosas, un fular o mochila de porteo facilitan esos momentos y tienen beneficios para ambos.

CADA VEZ QUE TENGAS DUDAS SOBRE CÓMO SE HACE… VUELVE ATRÁS A LA ÉPOCA DE LAS CAVERNAS Y PIENSA CÓMO LO HACIAN ESAS MADRES.

VUELVE A LO ESENCIAL.

APÓYATE EN TU TRIBU

EN CRIANZA MENOS ES MÁS.

 

Con cariño,

Ángela (la Pollo)

 

Comentarios

Angela

Angela dijo:

Gracias por escribirnos!! les responderé a sus mails porque no me permite responderle a cada una por este medio.

Si tienen mas comentarios comenten en nuestro Instagram: @polluelo.cl

un gran abrazo!!!

Angela (Co Fundadora de Polluelo.cl)

Hasta  qué  edad  puede  una  mamá  darle  pecho a su hija??

Hasta qué edad puede una mamá darle pecho a su hija?? dijo:

Mi hija aún amamanta a su hija única..niñita dw pandemia..muy apegada a ella

Nataly

Nataly dijo:

Gracias 🥰 m e hubiese encantado leerlo antes 💕 pero bueno, este es el momento

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